Criminalización de la Lucha Social
Chomsky tiene un libro titulado Piratas y Emperadores. En él expone detalladamente una enorme lista de manipulaciones discursivas que cuidadosamente ha llevado a cabo el Imperio por antonomasia (el gringo), para hacer parecer bueno y necesario lo que él hace y perverso y criminal lo que hacen los demás (que no están con él), aunque se trate de exactamente lo mismo, como un bombardeo, un ataque o una acción militar. Si el ejército de Israel (incondicional aliado suyo) realiza un ataque masivo a una población civil y mata a 80 inocentes desarmados, es una medida preventiva necesaria para mantener la paz en la zona; si unos palestinos lanzan granadas a una base militar y ni siquiera hay pérdidas humanas o las que hay son militares y no civiles, se trata de un ataque terrorista perpetrado por maniáticos religiosos alejados de la realidad democrática que defienden los pueblos democráticos como el de Estados Unidos e Israel.
La protesta social es criminal para quien ve afectados sus intereses inmediatos, para los grupos que controlan las armas y los medios de comunicación; a través de estos últimos inoculan en la pasiva ciudadanía la idea de que las acciones de los gobiernos son positivas, plurales, democráticas y siempre buscan el bien común. Quien no esté de acuerdo automáticamente es un inconforme (término que en el diccionario de los que detentan el poder quiere decir sedicioso, revoltoso, necio, enfermo mental, delincuente con fines maléficos, extraños, partidistas (por supuesto, del otro partido) o de grupo entendiendo por grupos gente sin valor social-económico); en fin, para los medios establecidos voceros del Estado, se trata de un terrorista.
Es terrorista, según este manejo amañado de las palabras, porque ha tomado las armas para llamar la atención por la fuerza y con actos violentos sobre intereses que la gente común y corriente no acaba de entender. De acuerdo con esta visión, lo importante es que ETA hace estallar un coche bomba; nada importa por qué lo hace, por qué surgió ETA, por qué ha tenido que tomar esas medidas en contra de un gobierno, etc. Una bomba casera en un cajero automático es el centro de la noticia, el motivo de alarma nacional y de descalificaciones, pero no lo que causó que se tuviera que llegar a esos extremos ni lo que ha incumplido el gobierno para obtener ese tipo de respuestas de gente desesperada, olvidada. Las causas son muy complicadas de entender (dice el sistema), desnudan la forma en que los malos gobiernos traicionan al pueblo y además no venden, son muy aburridas para un entretenido noticiero televisivo y un público tristemente habituado al morbo instantáneo.
La manifestación de inconformidades sociales, en diferentes expresiones, está directamente relacionada con la falta de atención de reiteradas demandas, muchas de ellas ancestrales y elementales, como tierra, trabajo, condiciones mínimas de vida digna, libertad de ser, pensar y actuar, justicia, etc. Un grupo de gente organizada que se ve orillada y obligada a tomar las armas y a usarlas, no surge de la nada ni la mueven motivos sacados de la imaginación de un líder místico. Lo hace como resultado de una constante degradación del sistema de gobierno ciego y sordo. El hambre, la injusticia y la humillación están detrás de la lucha social.
En México los legisladores están a punto de re plantear una iniciativa que busca endurecer las medidas en contra (sic) del llamado crimen organizado y de lo que la actual administración denomina terrorismo. En el texto, aprobado en 2007, se considera terrorista a quien utilice sustancias tóxicas, armas químicas, biológicas o similares, explosivos, armas de fuego, incendios o inundaciones (sic), o cualquier otro medio violento para producir alarma, terror o temor entre la población, para atentar contra la seguridad nacional o presionar a la autoridad para que tome una determinación (Jornada, Alistan reformas a diversas leyes para combatir violencia del hampa organizada, 17 de septiembre de 2008 ). Bajo esta lógica, una centella o una lata de aerosol utilizados en una marcha o mitin, encajan en la categoría de explosivo y sustancia tóxica de esta ley, lo que automáticamente nos convierte en terroristas según sus leyes y sus conceptos. Supuestamente, legisladores del PRD se han mostrado consternados por esta redacción y han pactado con sus símiles del PRI afinarla, de manera que la protesta social no caiga directa y plenamente en la categoría del terror.
Mientras ello sucede, se sigue hostigando a maestros disidentes, a campesinos organizados, a appistas que tratan de reestructurar la lucha, a zapatistas y a prácticamente todo tipo de fuerza no alineada con el gobierno y la clase empresarial. Pero a quienes no se hostiga y al contrario, se alienta, es a un espontáneo y fugaz grupo de inocentes puestos en la pantalla de la tele (fuera de la cual nada existe) vestidos de blanco y con velita desfilando bajo el abrigo de la cobertura en directo, se los hace pasar por la sociedad civil, la ciudadanía, la opinión pública
en fin, la gente, según los intereses de los medios, que dan todo su respaldo a una sociedad inconforme inventada, maquillada y difundida reiteradamente en horario estelar como si fuera la voz del México que quiere vivir en paz. Una paz de cartulina que quiere meter debajo del tapete la lucha y organización social tachándolas de delincuencia a veces hasta organizada.
¿LOS ROBOS, ASALTOS, SECUESTROS, PERTENECEN A LA LUCHA DE CLASES?
Pedro Echeverría V.
1. La lucha de clases no fue inventada por Marx, existe desde que hace milenios las sociedades se dividieron en clases sociales, es decir, desde que una clase explotadora minoritaria, poseedora de los medios de producción y otra clase social mayoritaria, explotada y oprimida, se confrontan. Sólo desaparecerá la lucha de clases (ahora sí explicada por Marx) cuando se acaben las diferencias que crean el trabajo asalariado y el capital explotador. Son esas enormes diferencias entre las clases las culpables de los robos, asaltos, secuestros, asesinatos e injusticias. Así que los seres humanos si queremos vivir en paz, con justicia y sin violencias primero tenemos que luchar contra las causas que destruyen las relaciones de igualdad y la buena vida en la sociedad. Como alguien diría: no es un problema de policías, ladrones o de leyes férreas, sino de cambiar (radicalmente, desde la raíz) las estructuras sociales de desigualdad que las están haciendo posible.
2. Los millonarios mexicanos, los que controlan los grandes negocios, la alta política y los medios de información, están desesperados; reclaman cada segundo al gobierno porque no se dedica a acabar con la inseguridad, el secuestro y los robos. Además exigen que el congreso establezca la pena de muerte para aniquilar lo que llaman la delincuencia organizada. Lo que no dicen esos cínicos ricos que saquean al país, es que los únicos culpables de la llamada delincuencia son ellos, que son los grandes empresarios y el gobierno quienes han llevado a México a las peores condiciones de desempleo y miseria, así como a una gran desorganización en la que los negociantes empresarios y políticos siempre salen ganando. La llamada delincuencia organizada, que ha penetrado hasta las esferas más altas del gobierno y de las organizaciones empresariales, es más de lo mismo: gran acumulación de riquezas para las mismas personas. Duermen juntos y hacen el amor.
3. Si bien a un campesino, a un obrero, a un profesor, a una ama de casa, los han asaltado por la gente más miserable, desempleada o pobre con necesidades de comida, los más propagados asaltos, secuestros y asesinatos se han centrado contra la gente que presume muchos ingresos y propiedades, así como contra los muy famosos multimillonarios que aparecen en los consejos de administración, en las listas de propietarios de bancos, grandes comercios e industrias y en la plana mayor de la política. Si esos secuestros no han sido en mayor número es porque los poderosos usan decenas o centenares de guardaespaldas para su familia, andan en vehículos blindados y viven en residencias resguardadas por miembros del ejército disfrazados de policías privados. Y nadie podrá frenar la llamada delincuencia (tal como la han establecido en las leyes) mientras persista la polarización de clases, es decir, el desempleo y la miseria, por un lado, y la gigantesca acumulación de riquezas, por otro.
4. A mí, en 50 años de recorrer las calles de la ciudad de México, nunca me han asaltado; le decía a una amiga que (aterrorizada por los medios de información) comentaba que ella nunca viajaría al DF por miedo a ser asaltada. Mi hija entonces intervino: Pero papá, cómo te van asaltar si con ese cabello, esa barba, esa gorra y tu forma de vestir, creen todos que tú eres el asaltante. ¿Por qué a un indígena, a un campesino, a un marginal que duerme en la calle le pueden robar sus huaraches o su cobertor?, porque como decía el viejo poeta y sabio: siempre habrá uno más pobre que yo que recoja las hierbas que otro pobre arrojó; pero no tengo duda que los asaltos y secuestros sólo se registran en sociedades injustas y desigualitarias. Marx, al parecer, llegó a calificar de lumpen proletario a los deshechos humanos de la sociedad capitalista, aunque luego Marcusse parece haberlos reivindicado como sujetos revolucionarios marginados en la sociedad capitalista en descomposición.
5, Por lo menos desde principios de los años sesenta, cuando irrumpía en el mundo una revolución cultural, se comenzó a reflexionar, escribir y discutir sobre la importancia social y revolucionaria de los marginales en las sociedades capitalistas: la mujer, los estudiantes, los homosexuales, los vagos, etcétera, de todos aquellos sectores que no han ingresado y, por características propias, han rechazado el capitalismo. Desde entonces según pensadores como Gorz, los intelectuales de Frankfurt y otras más, crecía rápidamente el sector terciario (los servicios) y la clase obrera o el proletariado de cuello blanco empezaba a declinar en número y en combatividad por estarse integrando o por ser absorbido por el modo de vida de la burguesía. Aunque la clase obrera sigue siendo un motor importante para la revolución social, las clases marginadas (más cercanas al pensamiento anarquista) están irrumpiendo en revueltas contra los valores del sistema capitalista.
6. La política, la economía, la discriminación e injusticia social en México son tan funestas como la norteamericana o la guatemalteca; en los tres países vecinos los robos, los asaltos, los asesinatos y los despojos bancarios están a la orden del día. Lo que sucede es que los medios de información, que por obligación tergiversan todo para beneficio de intereses propios, resaltan lo que les conviene y silencian lo que no. Así como Televisa, TV Azteca y Radio Fórmula se dedican todo el día a calumniar a los trabajadores y a la gente pobre, así como a silenciar la delincuencia que se da en los altos niveles, lo mismo sucede en Guatemala y los EEUU. Los medios de información, en poder de empresarios, sobre todo en EEUU, Venezuela, Bolivia, Colombia, Ecuador y México, son partícipes de servicios internacionales de prensa (SIP) que ponen a la orden de organizaciones capitalistas que dicen combatir la delincuencia cuando en realidad buscan acabar con la lucha social.
7. En México, así como en otros países dictatoriales, se busca aprobar leyes más severas contra la llamada delincuencia, pero paralelamente se quiere imponer leyes que acaben con las luchas de los trabajadores que protestan en las fábricas, en los campos y las calles. El ejército en México ha crecido enormemente en número de miembros y en aparatos especializados de inteligencia. Los EEUU con su Escuela de las Américas, durante casi 40 años de funcionar en Panamá y hoy en Columbus (Georgia), cuenta con más de 60 años encargándose de preparar y entrenar a decenas de miles de soldados y jefes militares para confrontar guerrillas y movimientos de oposición. La famosa Iniciativa Mérida firmada por los presidentes Calderón y Bush, no es otra cosa que el Plan México que imita al Plan Colombia; busca acabar con las luchas sociales que ahora se manifiestan como guerrillas o batallas radicalizadas en las ciudades. El Plan Colombia fue disfrazado de lucha contra el narcotráfico para luego cambiarlo contra las luchas de oposición política.
8. Luchemos contra la inseguridad, pero en primer lugar contra las causas que la provocan que no son otras que el desempleo, la miseria, la desigualdad y la desorganización social; pero tampoco debe olvidarse que al interior de la misma burguesía monopolizadora, entre los mismos empresarios y gobernantes, hay luchas a muerte entre grupos y mafias que respaldan a cada uno los de competidores. ¿Han oído hablar de las mafias italianas, sicilianas, japonesas, neoyorkinas y yanquis respaldadas por poderosos grupos de empresarios transnacionales y narcotraficantes? Pues México ya va a medio camino y por ello se pretende acabar con las protestas y las luchas de los trabajadores. Por eso decimos: frenemos el avance de ese nuevo fascismo que se manifiesta teniendo al ejército en las calles y elevando el presupuesto para los cuerpos de seguridad. Pero que esas exigencias se conviertan en grandes batallas de clase, en luchas contra la miseria y la explotación.
miércoles, 10 de diciembre de 2008
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